Daniel Cornejo
Gerente de Territorio de @Google Cloud para Centroamérica y el Caribe
Graduado de Ing. de Sistemas - UPB

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Google representa uno de los entornos profesionales más competitivos e influyentes del mundo. ¿Qué decisiones, competencias o momentos clave te llevaron a formar parte de ese ecosistema?
El momento clave llegó en 2021 tras varios años de carrera en otra multinacional de tecnología.
Fue ahí donde vi con claridad el profundo cambio que las tecnologías de Cloud, Data e Inteligencia Artificial estaban generando en el mercado, y el potencial único de Google para liderar esta nueva era tecnológica. Esa visión hizo que mi decisión de dar el salto fuera sumamente fácil.
Considero que también, lo que me trajo a Google fue haber desarrollado la capacidad de reinvención: la habilidad de pasar de la tecnología tradicional a entender y articular el valor estratégico que la inteligencia artificial y los datos aportan hoy a los negocios.
La IA está obligando a muchas personas a mirar su futuro profesional con nuevas preguntas, desde tu experiencia, ¿qué carreras o capacidades están expuestas y cuáles seguirán siendo profundamente humanas y valiosas?
Desde mi experiencia a nivel personal y como parte de Google, vemos a la IA no como un reemplazo, sino como un aliado estratégico que eleva nuestro potencial.
Las capacidades que están expuestas hoy con este desarrollo son todas aquellas mecánicas, repetitivas y predecibles. Si una tarea consiste simplemente en procesar datos o seguir reglas fijas, esta será automatizada.
Por el contrario, considero que lo que seguirá siendo profundamente humano y de altísimo valor es aquello que la tecnología no puede replicar:
El pensamiento crítico y ético: La IA nos da las respuestas, pero nosotros debemos hacer las preguntas estratégicas correctas.
La empatía y el liderazgo: La construcción de confianza y las relaciones de valor que vamos construyendo en el tiempo son irremplazables.
La adaptabilidad: La disposición para desaprender y aprender continuamente.
El desafío de las universidades ya no es enseñar a procesar información, sino formar profesionales con un pensamiento crítico agudo y la empatía necesaria para liderar el cambio. La IA se encargará de la complejidad operativa; a nosotros nos toca enfocarnos en el propósito estratégico.
En tecnología se habla mucho de innovación, pero en la región también existen brechas, miedos y desigualdades. ¿Qué crees que necesita América Latina para dejar de consumir tecnología y empezar a crearla?
Este es un desafío urgente en la región. Para que América Latina y en especial nuestro país deje de ser consumidora y pase a ser creadora de tecnología, considero que las tecnologías y servicios de nube son el gran igualador de oportunidades. Creo que estas tres acciones concretas podrían ayudar a este propósito:
Democratizar el conocimiento: Hoy, un estudiante en Bolivia tiene acceso a la misma infraestructura, tecnología y capacidad de IA que un ingeniero en Silicon Valley o país del primer mundo. La brecha ya no es física o falta de acceso a la tecnología, sino de capacitación especializada para diseñar soluciones, no solo operarlas.
Resolver dolores locales: No debemos solo copiar soluciones externas. El valor real está en usar la tecnología para solucionar problemas propios de nuestra región: agricultura, inclusión financiera, logística entre otros. Creo que nuestra creatividad ante la adversidad es nuestra mayor ventaja.
Crear propiedad intelectual: Necesitamos conectar la academia, el sector privado y el talento joven para desarrollar soluciones tecnológicas locales escalables y con mentalidad exportadora.
La tecnología ya está disponible para todos. El reto ahora es capacitar y empoderar al talento humano que tenemos para que pase de usuario a creador.
Tu carrera ha pasado por telecomunicaciones, data centers, cloud, analítica, inteligencia artificial y transformación digital. ¿Cuál fue el salto profesional que más te obligó a reinventarte?
El salto definitivo que me obligó a reinventarme fue aprender sobre el mundo de Data e Inteligencia Artificial. Esto me obligó a romper un paradigma: entender que el valor ya no está en almacenar la información, sino en usar la data como el activo estratégico más potente para la toma de decisiones de negocio en tiempo real.
Reinventarme en esta etapa significó ir más allá de la tendencia tecnológica y aprender a descifrar el verdadero valor de la IA a través de casos de uso concretos aplicados a procesos de negocio. Fue el paso crucial que me permitió dejar de enfocarme en vender tecnología y comenzar a vender soluciones estratégicas que transforman empresas.
Muchas veces vemos los cargos grandes desde afuera, pero no vemos las decisiones, sacrificios o momentos difíciles que hay detrás. ¿Qué parte de tu camino profesional te formó más como persona y profesionalmente?
Este camino ha exigido estudio y actualización constante para mantenerme vigente y desarrollar nuevas capacidades, además de decisiones difíciles como dejar Bolivia para cursar mi maestría en el extranjero, trabajar en varios países y adaptarme a vivir lejos de mi familia.
Estar lejos de mis raíces me obligó a desarrollar capacidades como la de resiliencia. Profesionalmente, considero que esta experiencia me brindó una visión más global y la versatilidad para poder moverme en diferentes entornos; personalmente, me enseñó a valorar el tiempo con los míos y a liderar con mayor empatía.
En tu mirada, ¿la tecnología está reemplazando capacidades humanas o está obligándonos a desarrollar capacidades más profundas?
Sin duda, nos está obligando a desarrollar capacidades mucho más profundas.
La tecnología no nos reemplaza; simplemente automatiza lo rutinario y lo predecible. Al liberarnos de esa carga operativa, nos obliga a potenciar lo que ningún algoritmo puede replicar: nuestro pensamiento crítico para guiar la tecnología, la empatía para construir relaciones de confianza, y la adaptabilidad constante.
En resumen, la tecnología se encargará de lo mecánico, empujándonos a nosotros a ser excepcionalmente más humanos y estratégicos
¿Qué cualidad humana es indispensable para liderar en una industria donde todo cambia tan rápido?
La cualidad indispensable es la adaptabilidad impulsada por el aprendizaje continuo.
En una industria que cambia a diario, el valor de un líder ya no es tener todas las respuestas, sino la humildad y la agilidad para desaprender y aprender constantemente.
¿Cómo se gana credibilidad cuando uno representa una marca global como Google, pero trabaja con realidades locales muy distintas?
La marca global te abre la puerta, pero la credibilidad se gana desarrollando empatía, confianza y relaciones de largo plazo.
El secreto está en traducir las soluciones y tecnología de clase mundial a los dolores específicos del negocio local. Esto implica sentarse con el cliente, entender sus limitaciones reales de mercado, económicas y co-crear estrategias que hagan sentido en su contexto.
En resumen: la insignia de Google aporta el respaldo de la marca, pero es tu capacidad de entender y respetar la realidad del cliente lo que verdaderamente construye la confianza a largo plazo.
¿Cuál consideras que fue el aporte más valioso de la UPB en tu formación y en tu manera de liderar en el mundo profesional?
Sin duda alguna, considero que el mayor aporte de la UPB fue brindarme las bases del pensamiento sistémico y la resolución estructurada de problemas.
A lo largo de más de 20 años de carrera, y a mi paso por empresas líderes de tecnología, he visto transformarse todo el ecosistema en múltiples ocasiones. Sin embargo, esa capacidad analítica que la universidad me ayudó a forjar es precisamente la que me ha permitido adaptarme al cambio constante y desempeñar mis funciones con éxito
INSIGHTS:
Un libro o película que te haya marcado: Más que un solo libro, me gusta aprender y leer biografías de visionarios que transformaron el mundo en diferentes épocas, las últimas tres que leí son las de Steve Jobs, Elon Musk y Albert Einstein. De ellos me gusta aprender sobre curiosidad, resiliencia y la audacia de desafiar el statu quo. Ver cómo gestionaron la presión y convirtieron ideas abstractas en realidades me inspira para poder desarrollar mi trabajo.
Una persona a la que admires profundamente: Admiro profundamente a mis padres, Gastón Cornejo y Teresa Reyes. Más allá de su amor incondicional que me dieron en vida, han sido mis mayores ejemplos de superación personal, determinación, constancia y resiliencia. De ellos heredé los valores fundamentales que me definen hoy: la empatía, la disciplina de la superación continua, y un profundo amor por la familia y por el trabajo. Su ejemplo es la base de cómo enfrento los retos y cómo lideró en mi día a día
Una frase o principio que guíe tu vida: El principio que guía mi forma de trabajar y tomar decisiones se resume en que el valor real no está en la transacción o venta, sino en la relación. En todos estos años de carrera, he aprendido que el éxito sostenido no se basa en cerrar un negocio puntual, sino en construir relaciones de largo plazo. Para lograrlo, el pilar más importante es el respeto por el cliente y por la persona. En cada decisión que tomo, siempre busco construir acuerdos “ganar-ganar”; porque cuando te enfocas genuinamente en que tu cliente tenga éxito, la confianza se consolida y el negocio perdura en el tiempo.
Tu bien más preciado: Mi bien más preciado es mi familia, mi esposa Lorena Grundy, mis hijos Daniela y Juan Diego, y en especial el tiempo para estar presente y compartir con ellos. Tras más de 20 años de carrera, sé que la tecnología y los proyectos van y vienen, pero el tiempo con ellos es único; es donde encuentro la verdadera inspiración para seguir creciendo
Un miedo que hayas aprendido a transformar o que te haya dejado una enseñanza: El miedo a desenvolverme en otro idioma, competir a nivel internacional y tener que encajar en culturas y países diferentes al mío. Transformé ese temor en curiosidad, respeto y determinación. Este proceso me dejó una enseñanza vital para mi carrera: me demostró que para competir con éxito en los negocios, el factor más importante es la confianza humana. Aprender a interactuar en la diversidad me dio la seguridad para desenvolverme exitosamente en diferentes países y ambientes.