Fernando Antezana

"Apostamos por una Bolivia con más industria, más transformación y mayor valor agregado para competir en el mundo".
Curtiembre Tauro se ha consolidado como un referente de la industria del cuero y un orgullo de exportación boliviana. ¿Cómo se logra posicionar manufactura de alta calidad en mercados internacionales superando los desafíos logísticos de la región?
En la vida existen principios universales que abren oportunidades y permiten construir relaciones sólidas y sostenibles en el tiempo, ya sea en los negocios, la educación, la familia o las relaciones humanas. En Curtiembre Tauro, esos principios han sido siempre la ética, la responsabilidad, el compromiso y hacer las cosas de la manera correcta.
Estos valores se han traducido en una cultura empresarial basada en la calidad de nuestros productos, el cumplimiento de nuestros compromisos y la construcción de relaciones de largo plazo con nuestros clientes. Para una industria boliviana, competir internacionalmente implica superar importantes desafíos logísticos, de distancia y costos; por ello, nuestra principal herramienta ha sido generar confianza y demostrar que desde Bolivia podemos producir con calidad y cumplir con los estándares y compromisos exigidos por los mercados internacionales.
Esa identidad empresarial nos permitió construir durante décadas un espacio respetado en el mercado internacional del cuero y demostrar que la industria boliviana puede competir y generar valor más allá de nuestras fronteras.
Desde el cuero para calzado y marroquinería hasta líneas especializadas, la diversificación ha sido clave. ¿Cuál ha sido el motor de innovación dentro de la empresa para responder a las exigencias de clientes globales?
A lo largo de nuestros casi 50 años haciendo empresa, hemos atravesado diferentes crisis y ciclos económicos. Estas experiencias, sumadas a los cambios tecnológicos, generacionales y en los hábitos de consumo, nos enseñaron que una empresa no puede permanecer estática y que la capacidad de adaptación es uno de los principales motores de la innovación.
Estas situaciones nos llevaron a desarrollar una industria cada vez más diversificada, aprovechando las oportunidades de la integración vertical, no solamente para agregar valor al cuero, sino también para aprovechar sus subproductos e identificar industrias complementarias que pudieran desarrollarse a partir de nuestros propios procesos, materias primas y capacidades instaladas. De esta manera, fuimos transformando desafíos y recursos disponibles en nuevas líneas de negocio (Sebo, Jabones, Detergentes y Ganadería).
Otro factor fundamental ha sido nuestra presencia en Asia desde el año 2010, que nos permite estar cerca de nuevas tecnologías, tendencias de mercado y cambios en la economía internacional.
En síntesis, nuestro motor de innovación ha sido adaptarnos, agregar valor y encontrar permanentemente nuevas oportunidades alrededor de lo que sabemos hacer.
Tu trayectoria combina la gestión de planta con la representación empresarial en instituciones clave como CAINCO y CNC. Desde esa trinchera, ¿cuáles consideras que son las decisiones estratégicas urgentes que necesita el sector exportador en Bolivia?
Bolivia necesita recuperar una condición fundamental para el desarrollo: “La Institucionalidad”. Cuando las reglas no son claras o cambian permanentemente, se pierde confianza, se retrae la inversión y el país deja pasar oportunidades.
Necesitamos una reforma estructural y un plan económico con visión de largo plazo, que modernice nuestra legislación laboral y tributaria, reduzca la burocracia estatal, garantice la seguridad jurídica y genere condiciones competitivas para la inversión y la producción.
En comercio exterior, debemos asumir una definición clara: Bolivia tiene que convertirse en un país verdaderamente exportador, eliminando restricciones actuales e innecesarias, ampliando mercados y fortaleciendo nuestra infraestructura logística, corredores internacionales y alternativas como la Hidrovía Paraguay–Paraná y puertos privados como Puerto Jennefer, Puerto Gravetal.
Bolivia tiene un enorme potencial productivo y una gran capacidad emprendedora. El desafío está en transformar ese potencial en inversión, producción, exportaciones y empleo. Para lograrlo necesitamos una visión de país que impulse nuestra capacidad de emprender, innovar y competir en el mundo, generando desarrollo y mayor prosperidad para todos.
Institucionalizar una empresa familiar y gestionar el relevo generacional es un desafío complejo. ¿Cómo gestionan este desafío entre hermanos?
Nuestro padre fue en vida un gran mentor, y nos transmitió la importancia de respetar la esencia y las reglas de una empresa familiar, enseñándonos que las cosas que perduran se construyen con ética, esfuerzo, sacrificio y respeto.
Esas bases crearon un vínculo muy sólido entre nosotros, los hermanos, y como en toda empresa familiar existen diferencias, hemos aprendido a encontrar puentes de diálogo, evitando las imposiciones y aprovechando la experiencia y las fortalezas de cada uno para construir consensos.
Desde mi posición como CEO, asumí el desafío de impulsar el proceso de institucionalización de nuestra familia empresarial, buscando separar adecuadamente los roles de familia, propiedad y gestión, establecer reglas claras y construir una visión compartida de largo plazo.
Creo que nuestro gran desafío ahora es preparar responsablemente a las nuevas generaciones, porque el verdadero relevo generacional no consiste solamente en heredar una empresa o un patrimonio, sino en transmitir valores, responsabilidad y una visión que permita que lo construido trascienda de generación en generación.
La expansión estratégica hacia el Parque Industrial de Santa Cruz descentralizó la producción sin perder la raíz en Cochabamba. ¿Qué impacto busca generar Tauro en la economía nacional y en la profesionalización de la industria manufacturera?
Nuestra actual planta industrial de la ciudad de Santa Cruz, comenzó a construirse en el año 1992 en el parque industrial “Ramon Darío Gutiérrez”, y a partir del año 2010, concentramos en ese predio, nuestras ampliaciones de capacidad, nuevas unidades productivas y nuevos emprendimientos. Actualmente contamos con aproximadamente 15.000 m² cubiertos, donde se encuentran nuestras operaciones productivas, administración y dirección.
Nuestro propósito siempre ha sido construir una industria fuerte, generar valor agregado en nuestras operaciones, transformar materias primas, incorporar tecnología, automatizar nuestros procesos y generar empleo formal y especializado.
Estoy convencido de que el principal impacto que buscamos generar como Curtiembre Tauro, es contribuir al desarrollo social a través del desarrollo económico. Creemos que la inversión privada, la industrialización y la generación de empleo formal, crean oportunidades y mejoran de manera sostenible la calidad de vida de las personas. Por tal razón, apostamos por una Bolivia con más industria, más transformación y mayor valor agregado, contribuyendo desde nuestra empresa al fortalecimiento de una industria boliviana innovadora, profesional y competitiva en los mercados nacionales e internacionales.
Liderar la transformación corporativa de una gran industria exige una base técnica y analítica sólida. ¿De qué manera tu formación en la UPB aportó al desarrollo de las competencias gerenciales y de liderazgo que aplicas diariamente?
La formación que recibí en la UPB fue fundamental, porque ratificó mi vocación empresarial y fortaleció una visión de empresa con propósito y visión de país, entendiendo que la inversión, la producción y la generación de empleo son fundamentales para crear crecimiento, oportunidades y mejores condiciones de vida para los bolivianos.
Mi formación como Ingeniero de Producción también me enseñó a interpretar y gestionar los problemas de manera sistémica y estructurada, avanzando paso a paso en su resolución, gestionando proyectos y tomando decisiones respaldadas por información y análisis.
Respecto a mi estilo de liderazgo, lo definiría como un liderazgo basado en principios, propósito y participación. Creo profundamente en escuchar, generar espacios de diálogo y aprovechar la experiencia y las fortalezas de las personas que me rodean para construir consensos, y estoy dispuesto a adaptar mi posición cuando encuentro mejores argumentos; sin embargo, entiendo que liderar también significa asumir la responsabilidad y tomar la decisión final cuando corresponde. No creo en la imposición, pero sí en ejercer con responsabilidad el rol que me toca.
Para las nuevas generaciones de la UPB que aspiran a dirigir industrias, emprender o competir en mercados internacionales, ¿cuál es el aprendizaje más valioso que les compartirías o qué mensajes les darías?
Una de las frases que siempre ha sido un impulso en mi vida es la de Nelson Mandela: “Siempre parece imposible… hasta que se hace”.
Creo que todo emprendimiento comienza con la decisión de hacerlo. En el camino, siempre existirán dificultades, incertidumbre y momentos en los que será más fácil abandonar que continuar. Sin embargo, cuando existe una convicción clara, preparación, resiliencia y principios sólidos, somos capaces de superar obstáculos que inicialmente parecían imposibles.
A las nuevas generaciones les diría que se atrevan a pensar y a soñar en grande, pero, sobre todo, que se preparen intensamente para trabajar y convertir esos sueños en realidad. En la vida, al igual que en todo emprendimiento, existirán dificultades, errores y decepciones; pero lo más importante, es cómo uno se levanta después de un fracaso y cómo decide seguir adelante. Esa capacidad de levantarse, aprender y continuar es la que nos hace más fuertes y nos acerca a nuestros objetivos.
Finalmente, es importante comprender que el verdadero éxito no está solamente en los logros personales, sino también en lo que uno es capaz de construir, en el aporte a los demás y en el legado que uno puede dejar para contribuir a la construcción de un mejor país.
INSIGHTS
Un libro o película que te haya marcado: “Siddhartha”, de Hermann Hesse.
Una persona a la que admires profundamente: Mi padre, Fernando Antezana Argote. Fue una de las personas que marcó mi vida de una manera profunda, y una de mis mayores fuentes de inspiración.
Una frase o principio que guíe tu vida: “La vida es como un espejo: te sonríe si la miras sonriendo. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.
Tu bien más preciado: Mi familia.
Un miedo que hayas aprendido a transformar o que te haya dejado una enseñanza: El miedo a la soledad. Aprendí que en el silencio de la soledad, también podemos encontrar espacios para reflexionar, conocernos mejor y reinventarnos.
Un sabor o experiencia gastronómica favorita: “Astrid & Gastón”, de Gastón Acurio, en Lima, Perú.”
